Las cuerdas son el alma del arpa. Su material, acabado y número de posición determinan directamente el timbre, la respuesta al tacto y la vida útil del instrumento. Elegir bien las cuerdas es un paso esencial para todo arpista.
Las tres grandes familias de cuerdas
Las cuerdas de nailon equipan los primeros registros (agudos) de la gran mayoría de los arpas, de palanca y de pedales. Ligeras y duraderas, ofrecen un sonido claro y una buena afinación.
Las cuerdas de tripa ocupan el registro medio. Fabricadas con tripas tratadas, proporcionan un calor y una riqueza armónica incomparables; son la elección de los músicos exigentes. Existen en acabado Standard o Professional (Burgundy), siendo este último el que ofrece una mejor proyección.
Las cuerdas hilos (alma de nylon o tripa, enrollada en metal) cubren las notas graves. Su enrollado metálico amplifica los bajos y asegura la potencia de las octavas inferiores.
Arpa de palanca vs arpa de pedales
En un arpa de pedales de 47 cuerdas, las 7 cuerdas más agudas son de nailon, las 26 siguientes son de tripa y las 14 últimas son de entorchado. En un arpa de palancas de 40 cuerdas, la distribución es similar, pero varía según la marca y el modelo (Bow Brand, Burgundy, etc.).
¿Cuándo cambiar las cuerdas?
Una cuerda debe ser reemplazada tan pronto como presente signos de deshilachado, decoloración o si ya no mantiene la afinación. Se recomienda renovar el juego completo de cuerdas cada dos o tres años para los arpistas habituales. Para las cuerdas de tripa, particularmente sensibles a la humedad y a las variaciones de temperatura, se requiere una mayor vigilancia.
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